Los científicos saben desde hace ya mucho tiempo que nuestra galaxia, la Vía Láctea, y su vecina más grande, Andrómeda, se atraen irremediablemente y acabarán chocando dentro de unos 3.000 millones años, y que esa violentísima colisión será la primera entre ambas. Sin embargo, un equipo de astrónomos europeos liderado por Hong Sheng Zhao, de la Universidad de St Andrews (Reino Unido), propone una idea muy diferente.
